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no se puede afirmar de una forma tajante, si
que podemos aventurarnos a decir que
Cebreros fué tierra de celtas (hay restos arqueológicos que así lo
atestiguan); posiblemente los vetones
pusieron la semilla de lo que hoy en día es nuestra localidad; de
la época del Imperio Romano podemos mencionar, según D. Martín Carramolino
en su "Historia de Ávila, su provincia y obispado" que existía un
gran toro de granito que se hallaba en la ribera del Alberche y era
el límite entre la provincia Tarraconense y Lusitana, toro que se
supone situado en nuestro municipio y que seguramente fué destruido
por la acción de las lluvias y el paso del tiempo; no hay que confundir
este toro con los Toros
de Guisando, de nuestros vecinos de El Tiemblo. |
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La
primera referencia histórica cierta de la que tenemos constancia
data del 1301, año en que el rey Fernando IV cede a su tio, el infante
Don Juan, la Villa de Cebreros; hacia mediados de ese mismo siglo
se construyó la Iglesia Vieja, construcción que hoy en día podemos
seguir admirando.
Del
siglo XV podemos apuntar como anécdota que la reina
Isabel la Católica estuvo cuatro veces de paso por nuestra villa,
la segunda de estas "visitas" tuvo un aborto en la antigua Calle
de los Mesones ("Historia de las Grandezas de Ávila", del Padre
Ariz; "En el hogar de los Reyes Católicos", de Félix de Llanosy
Torriglia). La cuarta vez que "pasó" por allí
fue, cuando su cortejo fúnebre tuvo que detenerse en ese
pueblo para que un carpintero hiciese un armazón de madera
y poder transportar con más comodidad el ataud de la Reina,
que iba entre dos mulas, durante el trayecto desde Medina del Campo
(donde falleció el 26 de Noviembre de 1504), hasta Granada
donde llegó el 18 de Diciembre.
En
el siglo XVI hemos de situar el "boom" cebrereño; debido a su situación
geográfica como zona de paso del camino imperial de Toledo a Valladolid,
Cebreros se convirtió en lugar de tránsito para comerciantes y ganaderos,
que contribuyeron al engrandecimiento y enriquecimiento de nuestra
localidad. En esa época se contruyeron varias fundiciones
de vidrio y una de madera que abastecieron en su día al Monasterio
de el Escorial. Esta época de esplendor económico
se ve frenada en el siglo XVIII con una fuerte crisis.
Del
siglo XIX cabe destacar la construcción de tres molinos para
la fabricación de pasta de papel y uno para la fabricación
de curtidos y la proliferación de bodegas ya que es por aquel
entonces cuando la explotación de las vides comienza a tener
mayor relevancia; ya en el siglo XX comienza el abandono de las
tareas del campo y Cebreros comienza a sufrir el fenómeno
de la emigración, surgen las industrias que hoy en día
continuan (bodegas, carpinterias, porcelanas, talleres,...) y se
convierte en la segunda residencia de emigrantes y muchos turistas
de fin de semana y periodos vacacionales.
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